Colaboración y solidaridad para superar el COVID-19 y otras crisis futuras

Colaboración y solidaridad para superar el COVID-19 y otras crisis futuras

En el contexto de la pandemia devastadora que afecta en la actualidad a tantos países a nivel mundial, EMES ha lanzado esta declaración para mostrar su preocupación por la situación de muchas comunidades e individuos a quienes esta crisis afecta de forma más dramática. Desde los considerados “trabajadores pobres” y otras personas que están viendo cómo sus puestos de trabajo terminan de manera repentina; a niños, mujeres y familias desfavorecidas que ven cómo se esfuma la ocasión de alimentarse de manera saludable al menos una vez al día; a personas sin hogar y migrantes que ya vivían con lo justo y que se quedan ahora literalmente sin nada; a familias y personas en riesgo que ven a sus cuidadoras desaparecer de su rutina y existencia diaria de la noche a la mañana; a personas migrantes apiñadas en campamentos inhumanos, donde es simplemente imposible mantener reglas básicas de seguridad sanitaria; pasando por la imposibilidad de llorar a nuestros seres queridos o la soledad que impregna tantos hogares.

En claro contraste con estas situaciones de injusticia y sufrimiento, las respuestas de la sociedad civil organizada, barrios, grupos informales y personas desconocidas iluminan nuestro sombrío horizonte. Surgen numerosas iniciativas que garantizan que mayores, niños y niñas, así como personas en situación de dependencia, reciban apoyo y atención durante estos momentos excepcionales; son iniciativas que brindan la escucha necesaria y oportunidades de intercambio necesarias para las personas en mayor situación de crisis. La lista de estas inciativas que ahora pasan a un primer plano es larga: distribución comunitaria de alimentos agroecológicos, acciones y estrategias excepcionales para apoyar a mujeres víctimas de violencia machista, cocinas colectivas y entregas a domicilio, iniciativas culturales y artísticas gratuitas para grupos específicos y público general, etc.

A la vez que existe un alto nivel de preocupación respecto a las ramificaciones que tendrán en el futuro las numerosas y complejas decisiones para hacer frente a esta crisis que los gobiernos y la clase política están tomando, hay también esperanza y confianza en lo que vendrá después. Muchas décadas de investigación conjunta y colaboración mundial demuestran que la solidaridad y la ayuda mutua no son excepciones en el comportamiento humano, sino una forma consolidada de participar de manera comprometida en la sociedad y de habitar de forma respetuosa nuestro planeta.

Habrá un antes y un después de la pandemia de COVID-19. El “después” dependerá de cómo los gobiernos de todos los niveles se movilicen, escuchen y se alíen con iniciativas lideradas por la ciudadanía, centros de investigación y redes científicas que incluyan en su ADN los valores de justicia, igualdad y respeto por el planeta. Sin duda, comunidades, organizaciones e individuos sufriremos y quizás sea inevitable que entremos en “modo supervivencia” durante algún tiempo, pero esto también conlleva que se abre una ventana de oportunidad.

Son muchas las voces que piden un cambio profundo en la forma en que se organizan y gestionan la salud, la alimentación, la energía, la movilidad, la investigación y otras áreas cruciales para una vida que “valga la pena vivir” en este planeta. La llamada de un equipo de personal médico (en inglés) de un hospital de Bérgamo a defender un sistema de salud basado en la comunidad ilustra la conciencia colectiva que se está despertando y que estamos experimentando como sociedades. En algunos países, gobiernos y administraciones nacionales se coordinan entre niveles y departamentos a la vez que aunan esfuerzos con empresas, sociedad civil y ciudadanía, demostrando una decisiva priorización de la salud y el bienestar de toda la ciudadanía, incluida la más vulnerable. Respecto a la investigación científica, cientos de equipos están trabajando contrarreloj para crear una vacuna que pueda detener el virus. Más allá de ese hito, sera esencial contar con investigaciones críticas, colaborativas y constructivas sobre cómo reinventarnos, reorganizarnos y gobernar este “nuevo” mundo post-crisis. En cuanto a EMES, nuestra determinación es la de contribuir a estos desafíos a través de la contribución primordial de nuestras personas socias en muchos rincones del mundo, junto con la comunidad más amplia de individuos, organizaciones e instituciones que apoyan nuestra misión y nuestras acciones.

Creemos que la revalorización de la colaboración, la solidaridad y el pluralismo de iniciativas socioeconómicas en nuestras sociedades, constituye uno de los caminos clave para un futuro sostenible y justo y una humanidad próspera. Para que esto sea posible, nuestras instituciones y comunidades, tanto globales como locales, deben poner en común recursos materiales y priorizar la preservación del activo más precioso y valioso que tenemos: las personas y el planeta.

Traducción: Rocío Nogales
Crédito de la imagen: acuarela original de Teresa Bolaños (Elastic).

Don’t miss more entries and news

Credits
What are you interested in?